¿Bienestar social o Bienestar político?


Hace unos días me asomé al balcón intentando evadirme de toda la porquería que nos envuelve y me encontré con una imagen un tanto peculiar. Desde el 4º piso, donde se encuentra mi balcón, miré hacia abajo y, para mi asombro,  una nube azul formada por puntitos ocupaba toda la superficie. Me froté los ojos y aquella imagen no se disipaba. Me fijé un poco más y me di cuenta de que no era una nube azul, sino que ¡el mar había llegado hasta la puerta de mi casa! Valla con el cambio climático, si que se ha acelerado ¿no? Pero no, me volví a frotar los ojos con más consistencia y la realidad, la cruel realidad, me invadió las retinas. Aquello no era nada más ni nada menos que un acto comarcal dedicado a la Tercera Edad, iniciativa del ministerio, ese que se ocupa de la gente.

Qué bonito todo aquello, había una miniberbena, el compás del pasodoble acompañaba el ambiente y alegraba los corazones de aquellos ancianos y ancianas, a los cuales les habían dado, anteriormente, un bocadillito, una botellita de agua, y una gorrita azul para taparles el solecito. Por un momento casi me dejo llevar por aquel ritmo tan ibérico y salto del balcón hacia abajo a bailar junto a aquellos y de paso, a estrecharle la mano al alcalde y a la ministra, diputada o lo que sea y, por supuesto, a sus respectivos séquitos. ¿Habrían mensajes subliminales en aquella música?

La cuestión es que toda la gente que pasaba por allí se quedaba maravillada viendo como nuestros mayores se divertían, pero ¿en realidad se divertían? Es más, ¿esos que bailaban eran seres humanos? ¿Eran esos nuestros familiares, amigos o vecinos que conocíamos de toda la vida? ¿O era alguna raza extraña que había adoptado el mismo aspecto que los nuestros? Era algo muy raro y sospechoso.

Cuando el acto acabó, la marea azul fue transportada a unos autobuses. Todas aquellas gorras azules en movimiento formaban un rio precioso, la circulación del caudal por aquel improvisado territorio era tranquila, relajante, aunque visto desde otro punto aquello parecía un trasvase superficial, como esos que salen por la televisión, esos que son motivo de disputa entre muchos políticos.

En resumen, la tranquilidad del lago había sido alterada artificialmente, por no se sabe quién, para llevar toda aquella agua a otra superficie, donde la misma pudiera volver a ser explotada de nuevo.

Entonces no me ha quedado nada claro, haber si vosotros me podéis aclarar algo porque estoy un poco confuso. ¿Todas aquellas personas, estaban allí por voluntad propia o impelidos, de alguna manera subliminal, por los gobernantes allí presentes? ¿Estos gobernantes de los que hablo, autores de manifestaciones y discursos de amor, paz y Bienestar Social, habían llevado a cabo ese acto, tan estimulante y positivo para nuestros ancianos, simplemente por motivos de eso que llamamos Bienestar Social, o con otros objetivos muy diferentes como ganarse unos votos para las siguientes elecciones?

¿?…

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